EPITELIOMA BASOCELULAR PDF Imprimir E-Mail

EPITELIOMA BASOCELULAR

 


El epitelioma o carcinoma basocelular, junto al carcinoma epidermoide, conforman un grupo de neoplasias de índole maligna que se han venido a llamar “cáncer cutáneo no melanoma”, constituyendo los cánceres humanos más frecuentes. Concretamente, en pacientes de raza blanca, el carcinoma basocelular es el cáncer cutáneo más frecuente, aumentando la frecuencia con la edad.

En gran medida este tumor cutáneo se ha relacionado con la exposición solar (rayos UVA, lámparas bronceadoras) aunque no siempre es el sol el culpable de la aparición de estas lesiones. Otros factores implicados son la exposición a carcinógenos (arsénico), los síndromes genéticos asociados con tumorogénesis y alguna situación específica como las cicatrices por quemaduras por calor. En gran medida, el control de estos tumores se establece evitando los factores de riesgo asociados.

Existen múltiples subtipos de carcinoma basocelular: nodular, superficial, micronodular, infiltrante, esclerosante y el fibroepitelioma de Pinkus. Sin duda el tipo más frecuente es el nodular y afecta principalmente a cabeza y cuello de individuos mayores de 60 años. Se suele presentar habitualmente como una lesión perlada o transparente de un color entre carne y rosado. Con frecuencia se pueden observar dilataciones de pequeños vasos en la superficie del tumor. En ocasiones, este tumor se puede ulcerar principalmente en su parte central y el paciente puede llegar a sangrar. A veces puede estar ligeramente pigmentado. Los otros tipos se suelen diferenciar clínicamente relativamente bien del tipo nodular. En ocasiones son lesiones planas, rojas en el torso de pacientes más jóvenes (superficial), lesiones que pueden alcanzar planos profundos de la piel (infiltrante) o lesiones que endurecen la piel afectada (esclerosante).

El carcinoma basocelular no suele metastatizar (lesiones en otras zonas del organismo) pero si puede producir en ocasiones la invasión de estructuras vecinas como músculo, cartílago o hueso.

El tratamiento más utilizado para el carcinoma basocelular es la cirugía en sus diferentes modalidades (afeitado y quemado, cirugía convencional, cirugía Mohs) ya que permite una cierta seguridad de que el tumor se ha extirpado completamente. Existen otro tipo de modalidades terapéuticas como son la radioterapia, la criocirugía, el láser de CO2. También pueden llegar a utilizarse determinados medicamentos que pueden llegar a ser útiles como el 5-fluoruracilo o el interferón, y, en los últimos años, han aparecido nuevos tratamientos que se han convertido en ocasiones en primera línea como son la terapia fotodinámica y el imiquimod.

 
 
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